Define tus reglas. Después el mercado las pone a prueba.
Primero fijas cinco reglas. Después el mercado viene a buscarlas, una por una, durante un año.
No hay respuesta correcta: hay coherencia con lo que tú mismo decidiste. Y ojo, porque tus decisiones se arrastran: si sales, quedas fuera; si subes la apuesta, la siguiente caída te pega más fuerte.
Cuatro minutos. Esto no mide si aciertas. Mide si te sostienes.
Tus reglas
Contesta como contestarías con tu dinero de verdad. Después no vale cambiarlas.
1. ¿Hasta cuánto puede caer antes de que salgas?
Tu límite de pérdida, definido en frío.
Elige un límite y mira, sobre un año cualquiera, qué tan hondo es y cuántas veces te habría sacado.
2. ¿Cuándo vas a necesitar este dinero?
El plazo cambia todas las reglas.
3. ¿Qué parte de tu capital pondrías aquí?
No cuánto dinero. Qué proporción.
De cada 100 que tienes, esto es lo que quedaría expuesto.
4. Si tocas tu límite y sales, ¿cuándo vuelves?
Casi nadie lo decide antes. Y es la regla que más caro sale.
5. ¿Cada cuánto vas a mirar cómo va?
Mirar más seguido no mejora el resultado. Pero cambia lo que sientes.